El espeso humo entra por mis oídos hasta mi cerebro, recorren cada neurona dentro de mí encendiéndose de un tono amoratado mientras que tus humos van directamente a los sueños creando una nube en la que se desarrollan todos tus deseos, pasiones, ilusiones...Otro virus diferente sería la luz, es cambiante, va y viene continuamente día tras día sin cansarse nunca jamás, pasan desapercibidas acompañados de brisas, lluvias, nieves e incluso la refleja haciéndose mas intensa. Esa luz a veces ilumina en nuestra tierra, pocas veces han sido detenida por las nubes negras y gruesas o las altas montañas dejando la ladera sombreada.
Por otro lado suelo contener cosas reprimidas de esas luces y humos que cambian de forma radical con el paso de los días reprimiéndose a unas horas y no pudiendo en otras pero al final se establece en un punto culmen perfecto haciendo de esta manera equilibrada la dualidad.
Y es que que es la vida sin pequeños toques amargos para así cuando surja uno mejor y su efecto se multiplique tras haber pasado un examen de conciencia.....